poema,  poemas

la eternidad que sí podemos ser

respiras futuro y llevas
entre los ojos ciegos de novedad
millones de sonrisas ajenas.

eres
el último argumento del existir,
la aurora rosada que suspira la noche,
la Humanidad ampliada
a su mínima expresión.

resuenas con dedos noveles
el pulso mismo del mundo,
el dulce tamborileo de una vida aún por estrenar.

todos,
como hilos remendados,
custodios y dependientes,
vibramos junto a ti en largas horas de ensueño,
en caricias que son días
y suspiros como años o sentimientos anudados.

rompen tus sonidos las palabras
que no sabemos decir
y así
vemos con ojos entornados de ayeres perdidos
la eternidad
que sí podemos ser.

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